NOMBRE: FLOR
EDAD: 7 meses
Os queremos mostrar en dos textos la historia de
Flor contada por dos personas muy especiales en
su vida, su casa de acogida y su cuidadora en el
albergue, nadie mejor que ellas para transmitirnos
lo que Flor es y lo Flor puede llegar a ser, su
superación, valentía y ganas de vivir.
Flor necesita un hogar y nosotros queremos que algún
día Flor encuentre su lugar en el mundo.
HISTORIA CONTADA POR SU CASA
DE ACOGIDA
HISTORIA CONTADA POR SU CUIDADORA
EN EL ALBERGUE
HISTORIA Y TRATAMIENTO
LA
HISTORIA DE FLOR CONTADA POR SU CASA DE ACOGIDA
Cuando
Flor llegó a mi casa el pánico estaba
escrito en todo su cuerpo.
Acababa de pasar por un atropello que la dejó
ciega, una operación y poco después
por una esterilización que se hizo fundamental
para poder recuperarse en mi casa junto con mis
perros.
No sólo no sabía dónde estaba,
sino que seguramente sus heridas le dolían
bastante. Debió ser totalmente desesperante
para ella no sentirse segura en ningún momento,
no saber qué sería lo próximo
que le iba a suceder o si las personas y animales
que ahora estaban en ese lugar tenían buenas
intenciones.
Se pasó, literalmente, las dos primeras
semanas metida debajo de mi cama. Sólo salía
para comer algo cuando no estábamos en casa
y el resto del día tan sólo sabíamos
que seguía ahí por unos pocos gruñidos
que salían de ahí abajo cuando nos
acercábamos demasiado a la habitación.
Pensábamos que esa pobre perrita jamás
podría superar su trauma.
Intentamos molestarla lo menos posible y confiar
en la gran capacidad de recuperación y perdón
que tienen los animales, porque poco más
podíamos hacer.
Si a mi alguna persona me hiciera eso, si a mi
alguien me atropellara, me dejara ciega, me sometiera
a dolorosas operaciones que no comprendo y luego
me metiera en un lugar de donde no puedo escapar,
jamás lo perdonaría ni volvería
a confiar en ese ser. Preferiría morir a
volver a tenerlo cerca.
Pero
los animales no son así. Ellos nos perdonan
una y otra vez porque no conocen la maldad.Y Flor
nos dio un gran ejemplo de esto mismo.
Un día permitió que me acercara a
la habitación y no me gruñó,
otro salió a comer cuando yo aún no
me había ido, después comenzó
a acercarse con prudencia cuando le estaba poniendo
la comida y terminó por esperarme fuera de
su "guarida" cuando llegaba la hora de
la cena.
En pocos días estaba recuperando sus ganas
de vivir, de curiosear, de recibir cariño.
No le costó mucho tiempo volver a confiar
en las personas y pasó de no ser más
que un gruñido y un bulto en mi habitación,
a una perrita que saltaba sobre mi cuando me oía
llegar. Que estaba deseando tenerme cerca para poder
seguirme y así descubrir la casa donde se
encontraba.
Mucha gente cree que la ceguera en un perro es
un gran inconveniente para su calidad de vida. Pero
no es así. Yo he podido comprobarlo en dos
ocasiones.
Un perro ciego se las apaña perfectamente
si cuenta con un poco de ayuda al principio, se
guían de maravilla con el oído y el
olfato y tienen una memoria increíble.
Cualquiera que fuera a mi casa y conociera a Flor,
juraría que veía perfectamente. Jugaba
con mis perros a perseguirles por toda la casa,
si la llamaba desde la otra punta llegaba hasta
mi incluso la primera de todos (y sin chocarse con
nada, que no puedo decir lo mismo de mi perro que
ve muy bien), y era todo alegría y gratitud
con cualquier muestra de cariño que recibía.
Lamentablemente, y por circunstancias que no podíamos
cambiar, Flor no podía quedarse en mi casa
indefinidamente y llegó el momento de llevarla
al albergue hasta que le encontráramos un
hogar.
Fue muy doloroso desprenderme de ella, pero sé
que para esa perrita que había vuelto a confiar
en las personas, lo fue aún más. Volvió
a sentirse sola y desamparada y realmente temimos
por su salud durante un tiempo.
Pero con la ayuda de nuestra educadora y de todos
los voluntarios del albergue, hoy nuestra pequeña
ha vuelto a ser la perrita alegre y cariñosa
que yo conocí. Tan sólo le falta un
hogar de verdad. Uno en el que olvidar completamente
los malos momentos por los que ha pasado y no tener
que temer nunca mas al ser humano.
Si hay alguien que se lo merece, es ella.
Palmira
LA HISTORIA DE FLOR
CONTADA POR SU CUIDADORA EN EL ALBERGUE
Imagina
que tras un DIA normal de tu vida despiertas en
un lugar desconocido, rodeado de voces desconocidas
en un idioma que no comprendes... intentas abrir
los ojos ...no puedes ... ESTAS CIEGO ... ¿no
te invadiría el pánico?.
Esta es la historia de Flor, una de las perras
más valientes y luchadoras que jamás
he conocido. Fue atropellada quedando tirada en
una cuneta muy mal herida hasta que una persona
se paro a recogerla. Fue operada de urgencia, uno
de sus ojos ya estaba perdido debido a la infección
y el otro era imposible de recuperar. Con solo 8
meses de edad estaba ciega y sin posibilidad de
explicárselo.
He
de confesar que sentí una profunda tristeza
e impotencia el día que la conocí.
No dejaba que ninguno nos acercáramos a ella,
huía despavorida golpeándose con todo,
ladraba y ladraba … no podía saber si íbamos
en son de paz o la íbamos a atacar. Realmente
pensé que no saldría adelante. Que
el pánico la vencería.
Pero no fue así, Flor fue venciendo sus
miedos poco a poco, aprendiendo a adaptarse a su
nueva situación, a olernos, a escucharnos
... fui una de las primeras voluntarias a la que
Flor se acerco, me dejo tocarla ... y hoy aun me
emociono de recordarlo. Aun sigo sintiendo cada
vez que se me acerca que soy una privilegiada por
haberla conocido, porque haya decidido confiar en
mí.
Ella
necesita confiar en la persona con la que esta para
que le enseñe como debe reaccionar ante las
nuevas situaciones y personas, si debe mantener
la calma o debe ponerse a la defensiva. Es muy cariñosa,
muy sociable con sus congeneres y con la gente que
va conociendo. Todavía tiene mucho que aprender
y sobretodo mucho que dar. Ella consiguió
vencer sus miedos, adaptarse a su inesperada ceguera
aun sin entenderlo y volver a ponerse en pie tras
un atropello. ¿Podríamos decir todos
lo mismo?.
Siempre he tenido claro que Flor siempre ocupara
en mi corazón y en mi vida un lugar especial.
Y que quien decida darle ese hogar que tanto merece
comprenderá fácilmente el por que
y agradecerá tenerla en su vida día
a día. Flor no es una perra normal, puede
que le cueste adaptarse a su nuevo hogar porque
es ciega, pero es única.
Cecilia
MÁS FOTOS DE FLOR:
HISTORIA:
Flor fue rescatada de un arcén, era un bulto
al lado de la carretera, esta pequeña estaba
hecha una rosca dejándose morir, no se podía
apenas mover y no se mantenía en píe,
las fotos hablan por sí solas. Flor ha perdido
su ojito debido a un fuerte traumatismo en la cabeza
y hubo que limpiar y cerrar el párpado, a
raíz de dicho traumatismo también
ha perdido casi totalmente la visión del
otro ojo, en este momento está pendiente
de un segundo estudio para valorar su tratamiento
u operación.

CARÁCTER
y ADAPTACIÓN: Flor está en
una de nuestras casas de acogida al cuidado de nuestros
voluntarios, adaptandose poco a poco a la vida en
una casa. Es una perrita muy dulce, cariñosa
y obediente, sus cuidadores nos cuentan de ella
que le cuesta un poquito coger confianza como es
normal pero que cuando la coge es un cielo, es muy
juguetona aunque lógicamente no puede jugar
como cualquier otro perro pero es muy graciosa y
simpática. También es muy tranquila
cuando quiere se va a su cuarto solita a dormir
y con tan solo una semana es reconocer la voz de
su cuidadora y va corriendo a donde ella está
a darle un montón de lametones. El mayor
problema con el que se enfrenta es con la calle
pero sabemos que Flor con paciencia y trabajo superará
todos sus miedos. Necesita un hogar muy especial
no sepan darle toda la atención que necesita
y tengan paciencia con sus limitaciones iniciales.
Flor es un pequeño milagro y una gran amiga.

Hay muchas formas de ayudar a Flor, y a
todos sus compañeros, a salir adelante y
disfrutar de una nueva vida.
Hazte Socio.
Apadrina.
Adopta un amigo.
Tu donativo es importante / BARCLAYS Cuenta nº
0065 0168 10 0001052323.
Si quieres saber más
de nuestro amigo no dudes en llamarnos o escribirnos.
Teléfono: 639.10.00.08
E-mail: apap@apap-alcala.org